Se plantea la existencia de una "justicia para poderosos" en Argentina, donde casos como el de Facundo Leal, Pichirilo, Insarrol y Sirio parecen recibir un trato privilegiado con prisión domiciliaria.
Se cuestiona si estos beneficios, otorgados bajo argumentos como problemas de salud o adicciones, son equitativos en comparación con otros detenidos.