Se rememora el estilo de los jefes de edición en la época dorada del periodismo gráfico, donde la crítica era directa y a veces hasta violenta.
Se menciona a figuras como Timerman y Jorge, quienes podían llegar a tener "revolturas de taza de café" si una nota no cumplía con sus exigencias.
A pesar de la dureza, se reconoce el talento y la capacidad de estos editores para impulsar a los periodistas a dar lo mejor de sí.