En Nicaragua, el presidente Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo se autoproclaman como presidente y copresidente eternos, consolidando una dictadura.
Ortega, en el poder desde 1979, busca eliminar las elecciones para transferir el poder a su esposa y luego a su hijo, blanqueando así el régimen dictatorial.
Esta situación ha generado alarma internacional, con pronunciamientos de Estados Unidos y Naciones Unidas, quienes advierten sobre la falta de elecciones libres en el país.