Se advierte sobre el creciente monopolio de los medios de comunicación y las redes sociales, que el gobierno estaría utilizando estratégicamente para captar al público.
Se argumenta que este control discursivo es una forma de imponer un "sentido común mentiroso" y que es necesario contrarrestarlo para poder ganar las elecciones y llegar a la gente.
Se destaca la importancia de recuperar los medios de comunicación para garantizar una comunicación plural y democrática, rompiendo el monopolio actual.