Andy Burnham, apodado el "Rey del Norte", asumió como nuevo primer ministro británico, sucediendo a Keith Starmer. Desde el número 10 de Downing Street, anunció que su mandato marcará un punto de inflexión con cambios significativos en la historia reciente del país.
Burnham prometió impulsar los mayores cambios de los últimos 40 años, proponiendo un nuevo modelo político y económico. Su objetivo es descentralizar el poder y fortalecer el control público sobre aspectos esenciales de la vida, buscando construir una nueva economía.