El debate se centra en la atención médica y educativa para extranjeros en Argentina, cuestionando si deben pagar por estos servicios al no ser ciudadanos.
Se argumenta que la constitución establece principios que deben respetarse, y que si no se está de acuerdo, se puede proponer su cambio. La idea de que los extranjeros deben costear su atención médica y educación se presenta como una forma de aliviar la carga sobre el sistema público.
Surge la controversia sobre el uso de términos como "brasucas", que algunos consideran despectivo y otros no, generando un cruce de opiniones sobre el racismo y la discriminación.