Se propondrá blindar las autoridades del Banco Central para garantizar su independencia del poder político.
Actualmente se requieren dos tercios del Senado para remover a un funcionario. La reforma buscará que se necesiten dos tercios tanto del Senado como de la Cámara de Diputados para poder destituir al presidente del Banco Central, dificultando así las intervenciones políticas arbitrarias.