Se ironiza sobre los argumentos de Javier Borrego para defender a Cristina Kirchner, tildándolos de "terraplanistas" y señalando que la única defensa es que la justicia argentina tiene "olor a huevo" y es "machirula".
Se descarta la idea de que Cristina sea víctima, y se enumeran evidencias como hoteles, departamentos, millones de dólares y billetes encontrados en un convento.