Se cuestiona la posible influencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, señalando que sus decisiones no son vinculantes. Se menciona que la Corte Suprema de Justicia tiene la última palabra y que sus decisiones no admiten apelación.
Se plantea la incertidumbre sobre si la ONU se pronunciará a favor de la inocencia de Cristina Kirchner, ya que podría ratificar su condena. Se considera que este no es el ámbito adecuado para la discusión, dado que varios jueces y fiscales intervinieron en el caso.