La defensa de Cristina Fernández de Kirchner ante el comité de derechos humanos de la ONU busca un impacto político más que judicial, ya que las decisiones de este comité no son vinculantes en términos legales. Sin embargo, otorgan un peso moral y político a su reclamo.
Esta estrategia busca consolidar su liderazgo frente a posibles competidores como Axel Kicillof, obligándolos a posicionarse públicamente respecto a su situación legal y política. La interna peronista se reconfigura en torno a esta disputa.