Se criticó duramente la filosofía abolicionista en la justicia argentina, argumentando que ha causado un "daño atroz" y ha costado "cientos de miles de vidas".
Se señaló que la "doctrina de Zaffaroni" triunfó y "nos cagó la vida", vinculándola a un partido político.
Se cuestionó la efectividad del sistema judicial al liberar delincuentes, sugiriendo que esto contribuye a la inseguridad.