Se discute la idea de machismo como factor en la persecución política y judicial, comparando el caso de Cristina Kirchner con el de Mingolini y otros figuras públicas.
Se argumenta que la ultraderecha ejerce un tipo de ataque que no sufren otros personajes con posiciones similares, sugiriendo una persecución específica basada en género.
Sin embargo, se contrapone la idea de que la persecución se basa en el Código Penal y no en el género o color de piel, desestimando las afirmaciones de persecución como una "fantasía".