Se cuestiona la narrativa de que la deuda con el FMI es un "saqueo" y no una deuda legítima, argumentando que si fuera una deuda, se podría especificar en qué se gastó el dinero. Se afirma que el dinero fue destinado al pago de otras deudas y a la fuga de capitales.
Se critica a figuras como Pilu López por su "indignación selectiva", señalando que su propio gobierno firmó acuerdos con el FMI y contrajo deudas con altas tasas de interés. Se menciona a Carly Bianco, ministro bonaerense, por negarse a un control de alcoholemia y por sus declaraciones sobre Javier Milei como "felpudo" del FMI.
Se reflexiona sobre la importancia de la imagen personal y cómo es percibida ("como te ven, te tratan"), sugiriendo que si se percibe a un líder como un "felpudo", será tratado como tal. Se concluye que las medidas económicas impuestas por el FMI, como privatizaciones y aumento de tarifas, no mejoran la calidad de vida de los argentinos y que el país estaría siendo gobernado por Cristina Kirchner (en referencia a Giorgieva).