Se debate la designación de jueces y la perspectiva de género en el ámbito judicial, en relación a casos de corrupción y sus consecuencias.
Se cuestiona la designación de jueces durante la época de Néstor Kirchner y se menciona que el 70% de los designados fueron hombres. Se trae a colación el caso de De Vido y la solicitud de veedores durante su juicio, donde no hubo objeciones de género.
Se argumenta que la inhabilitación para ejercer cargos públicos tras una condena por defraudación al Estado no depende del género, sino del hecho delictivo. Se cita el caso de Guillermo Moreno, quien tiene inhabilitación perpetua, para reforzar la idea de que "importa el robo, no el género".