Se reflexiona sobre la figura del presidente y exvicepresidenta, planteando si representan privilegios o un rol de servidor público. Se argumenta que en una sociedad democrática, quienes ocupan estos cargos tienen más obligaciones que derechos y deben actuar por encima de la ley.
Se cuestiona la idea de que un expresidente o vicepresidenta posea poderes "mágicos" o sea intocable, enfatizando la necesidad de construir una sociedad donde el compromiso principal sea el servicio y el cumplimiento de la ley, principios fundamentales de un estado de derecho.