El primer ministro británico, Andy Berham, considera que el debate sobre la legalización de la muerte asistida debe posponerse hasta que se solucionen los problemas en los sistemas de cuidados paliativos y atención social.
Berham, católico, enfatizó la necesidad de reforzar la financiación y la estructura de estos sistemas antes de abordar la eutanasia.
La legislación propuesta el año pasado permitiría la muerte asistida para adultos con capacidad mental y enfermedades terminales con una esperanza de vida de seis meses o menos, pero fracasó en la Cámara de Senadores.