Se critica la intervención de abogados extranjeros, como el español Borrego, en la defensa de Cristina Kirchner, calificando sus argumentos de "terraplanismo jurídico" y de tener un mayor efecto político que jurídico. Se cuestiona la experiencia de Borrego en tribunales europeos y su aplicación a la política argentina.
Se señala que las declaraciones de estos abogados parecen dirigidas a la interna del peronismo, buscando influir en las candidaturas. Se contrasta la postura de Máximo Kirchner, quien inicialmente habría mencionado que Cristina no podía ser candidata, con declaraciones posteriores que abren la posibilidad a cualquier aspirante.