El gobierno argentino implementó un nuevo decreto que permite impedir el ingreso o expulsar a extranjeros que promuevan mensajes de odio contra el país o sus ciudadanos. La medida busca responder a las descalificaciones y ataques que se multiplicaron durante el Mundial de Fútbol.
El decreto establece que podrán ser rechazados en la frontera o expulsados aquellos que inciten al odio, la discriminación o la violencia contra los argentinos por su nacionalidad, o que ultrajen los símbolos patrios. Desde la Casa Rosada, explican que la decisión responde a la necesidad de defender la convivencia y la identidad nacional.
Se aclara que la medida no afectará las críticas políticas, ideológicas, académicas o ciudadanas, las cuales están protegidas por la libertad de expresión. Queda por ver cómo se aplicará esta nueva disposición en la práctica.