Se generó un debate sobre la situación de Cristina Kirchner, específicamente sobre el uso de la tobillera electrónica mientras cumple arresto domiciliario.
Se argumentó que Kirchner tiene el privilegio de estar en su departamento gracias a la domiciliaria, y que si no quisiera usar la tobillera, podría estar en un penal. Se enfatizó que la edad es solo una posibilidad para el arresto domiciliario, no una obligación, y que debería estar agradecida por la medida.
Se hicieron comentarios comparando a un abogado con personajes de programas de televisión antiguos, en un tono más ligero dentro de la discusión legal.