Se cuestionó la capacidad de lectura del presidente Javier Milei, señalando errores en la pronunciación de un discurso y tildándolo de "presidente que no sabe leer". Se mencionó a una diputada y a Silvana Lluisi en este contexto.
La crítica se extendió a la idea de que varios presidentes recientes han tenido dificultades para leer, generando un debate sobre la idoneidad de los líderes políticos.
La discusión se centró en la performance de Javier Milei al leer un discurso, generando críticas sobre su capacidad.