Se insta a la gente a no quedarse solo con lo que dice la televisión y a empezar a pensar críticamente sobre la política argentina.
Se hace un repaso histórico de la democracia en Argentina, mencionando a Alfonsín, Menem y De La Rúa, y se critica que todos ellos, y los que vinieron después como Fernández, robaron y destruyeron el país.
Se señala que la política argentina ha sido un fracaso y que los políticos no piensan en el pueblo, sino en su propio beneficio.