Se puso en duda la legitimidad de Gianni Infantino al frente de la FIFA, sugiriendo que su ascenso estuvo ligado a Michel Platini, quien a su vez se vio envuelto en el escándalo del FIFA Gate y fue desplazado de la UEFA.
Se plantea que el apellido del gran jugador Platini podría haber facilitado el camino a Infantino, generando interrogantes sobre las conexiones y la ética en la cúpula del fútbol mundial.