Se debatió la naturaleza política del fallo judicial contra Cristina Kirchner, argumentando que no se puede esperar un juicio justo cuando los jueces son percibidos como cercanos al partido opositor.
Se planteó la idea de que, si realmente tuviera pruebas en su contra, Kirchner debería estar libre y competir en elecciones. Se enfatizó que, desde el sentido común, el fallo parece tener motivaciones políticas.
La conversación también se extendió a la credibilidad de las noticias y la información que circula, mencionando casos como el de Florencia Peña y la "rosadita", y la dificultad de discernir la verdad en medio de la desinformación.