Se debate si los estudiantes extranjeros deben pagar por la salud y la educación en Argentina, comparando la situación actual con la inmigración de principios de siglo XX, cuando los inmigrantes venían a trabajar y no a estudiar carreras universitarias.
Se critica la propuesta de cobrar por servicios a extranjeros, argumentando que muchos inmigrantes contribuyen significativamente al país, como en el sistema de salud bonaerense donde el 28% del personal es migrante.
Se cuestiona la lógica detrás de la propuesta, ya que no se puede predecir quién se irá del país tras estudiar. Se compara la situación con pedirle al médico que operará si ha estudiado, o a un inmigrante si planea irse.