Se analiza la postura de algunos sectores del kirchnerismo, como el de Grabois, que plantean la necesidad de "remover a Milei" y la discusión interna sobre la unidad o la "nitidez" de las estrategias políticas.
Se critica la idea de apelar a la "fuerza" para llegar al poder cuando no se obtienen los votos suficientes, argumentando que la representatividad se basa en el apoyo popular. Se cuestiona a quienes, teniendo un bajo porcentaje de votos, pretenden imponer sus ideas mediante la confrontación.
Se compara esta actitud con la de países como Nicaragua o Cuba, sugiriendo que quienes buscan este tipo de confrontación deberían considerar mudarse a esos lugares. Se enfatiza que en las democracias, la voluntad de la mayoría es la que define el camino a seguir.