Se debate la necesidad de poner límites al accionar de quienes ocupan cargos en el Banco Central, argumentando que la experiencia argentina demuestra que no siempre cumplieron adecuadamente su función.
Se enfatiza que en un país normal, la institución debería funcionar por sí sola, pero la historia argentina justifica la implementación de controles para asegurar la defensa del valor de la moneda.
Se menciona que presidentes como el de Estados Unidos y Lula se quejan de la independencia de sus bancos centrales, pero la sociedad respalda esta independencia para proteger la moneda.