El gobierno emitió un decreto que restringe la permanencia de extranjeros en el país si critican a Argentina, lo que el programa califica como una medida de "odio al extranjero" y "fascismo puro".
Se cuestiona la selectividad del decreto, que apuntaría a extranjeros de ciertos orígenes mientras se da la bienvenida a otros. Se argumenta que esta medida responde a un pensamiento preexistente del gobierno, no a una supuesta "campaña anti-argentina".
Se expresa preocupación por la implementación del decreto y la falta de parámetros claros para su aplicación, considerándolo "humo peligroso" que podría tener consecuencias reales.