Se afirmó que la agenda actual está siendo manejada por el gobierno, obligando a todos los actores políticos a reaccionar a sus acciones.
Se sugirió que una parte del gobierno, posiblemente vinculada a Aracre y otros, operó desde el año pasado para influir en ciertos temas, mientras que otra facción parece tener menos interés en estos asuntos, posiblemente debido a otros "qu ilombos más importantes".
Se planteó la hipótesis de que la agenda gubernamental no es monolítica y que existen diferentes intereses y prioridades dentro del propio oficialismo.