Se cuestionó la aparente contradicción de un gobierno que promueve la desregulación pero impulsa una hiperregulación de la ley de lobby. Se explicó que las ONGs y fundaciones ya están fuertemente controladas por ARCA y la IGJ, con planes de actividad que son supervisados.
Se señaló que la ley de lobby, en este contexto, parece ser una excepción a la política de desregulación general. La conversación puso de relieve la necesidad de coherencia en las políticas públicas y la importancia de la regulación en ciertos ámbitos para garantizar la transparencia y el control.