Se analiza la creciente tensión entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel, marcada por la falta de diálogo y miradas encontradas sobre la dinámica del gobierno. Se recuerda que ambos fueron candidatos en 2021 y 2023, y que la vicepresidenta aportó un sesgo nacionalista y de seguridad a la fórmula presidencial.
Se cuestiona la decisión de Milei de emitir un decreto de necesidad y urgencia sobre discursos de odio, argumentando que no era una materia urgente y que debió ser tratada en el Congreso. Se resalta la importancia de la división de poderes para garantizar la libertad, la confianza y la inversión.
Santilli pide un paso al costado a Villarruel, y se menciona la excelente relación que mantuvieron Macri y Michetti como contraste. Se recuerda que la relación entre Milei y Villarruel se enfrió tras la asunción del gobierno, con escasa participación de ella en reuniones de gabinete.