La crisis migratoria en Ceuta genera un fuerte descontento hacia las autoridades políticas. Los ciudadanos expresan frustración ante la falta de soluciones efectivas y la promesa de ayudas que no llegan.
Se cuestiona la gestión del presidente Sánchez y las decisiones tomadas en Bruselas, considerando que no se ha trabajado a tiempo para prevenir la situación. La percepción es de abandono y de que las soluciones anunciadas no resolverán el problema de fondo.