Se menciona una ley originada en el gobierno de Juan Perón, que fue derogada y vuelta a regir en distintas administraciones. Se critica que, a pesar de los 16 años de gobierno kirchnerista y su discurso contra los "poderes concentrados", nunca se modificó esta ley.
Se identifica a los bancos como el principal "poder concentrado" en Argentina, responsables de que los trabajadores acumulen deudas significativas.