El debate se centró en la credibilidad de Javier Milei respecto a la inocencia de Adorni, con opiniones divididas sobre si el presidente realmente cree en su inocencia o si es una postura política.
Se comparó la situación de Adorni con la de Cristina Kirchner, señalando que Milei nunca la calificó de culpable hasta que la justicia falló en su contra, y se aplicó un razonamiento similar a Adorni: su inocencia o culpabilidad debe ser determinada por la justicia.
Se planteó que el sistema judicial es lento, pero se destacó que en el caso Adorni se ha acelerado. Se mencionó el caso Insaurralde como ejemplo de una rápida destitución por parte de Kicillof, contrastando con la postura de Milei hacia Adorni.