Se analiza la desaparición de la figura del procurador y cómo esto ha impactado en la formación de los abogados, eliminando la etapa de "hacer cola" y levantar expedientes.
Esta transformación radical del ejercicio profesional se debe en gran medida a la virtualidad, que permite a los abogados trabajar en distintas jurisdicciones y ha cambiado la dinámica de la profesión.