El gobierno es consciente de que el próximo año, a menos que cuente con un apoyo popular abrumador (70% en las encuestas) que asegure la reelección en primera vuelta, enfrentará un complejo proceso de realización económica. Este proceso podría ser menos impactante que el del año anterior, pero igualmente afectará la economía.
Se anticipa que en 2025, la ayuda externa, como la proporcionada por figuras como Trump y Bessen, no estará disponible en las mismas condiciones, especialmente considerando que en Estados Unidos hay elecciones en noviembre. La ayuda posterior a noviembre dependerá del resultado electoral.
El gobierno necesita que el Congreso apruebe sus proyectos para poder avanzar, buscando evitar críticas de "casta" y construir consensos. Se menciona la posibilidad de que algunos puntos de la reforma, como el aspecto penal, sirvan como "anzuelos" de negociación para obtener los votos necesarios, incluso si implica ceder en ciertos principios.