Japón inauguró su Oficina Nacional de Inteligencia, el primer organismo centralizado de este tipo desde la Segunda Guerra Mundial, para reforzar sus capacidades contra el espionaje y las crecientes amenazas de países como China, Rusia y Corea del Norte.
Esta reforma busca fortalecer el mando y agilizar la toma de decisiones gubernamentales. El principal portavoz gubernamental, Minoru Kihara, señaló la complejidad del contexto internacional. La agencia de inteligencia se crea en el marco de una ley que también establece un Consejo de Seguridad Nacional liderado por la primera ministra, Sanae Takaichi.