Se abordó la problemática de la lentitud de la justicia penal, destacando que el procesamiento de una persona durante años sin resolver su situación constituye una forma de presión. Se ejemplificó con el caso de un niño que no recibe alimentos adecuados, donde la separación de los padres puede ser rápida, pero la revinculación tarda debido a la escasez de equipos interdisciplinarios.
Se reconoció que, si bien se ha trabajado para aumentar estos equipos, la justicia civil también enfrenta demoras significativas. La conversación giró en torno a cómo la lentitud judicial afecta a los ciudadanos en diversos ámbitos, desde lo penal hasta lo familiar.