El presidente Javier Milei aún administra su gestión en gran medida a través de la expectativa, a pesar de que el nivel de aprobación ha caído unos 10 puntos en los últimos meses.
Actualmente, los cuestionamientos no son macroeconómicos, sino que se centran en la vida cotidiana de las personas. La gente valora la estabilidad macroeconómica conseguida, pero siente el impacto de la economía en su día a día. Existe la preocupación de cuánto tiempo más la paciencia social resistirá esta situación.
La aprobación de gestión del gobierno se mantiene en torno al 38-39%, y la expectativa de un orden se mantiene, pero la gestión diaria genera descontento.