Se detalla el funcionamiento del "grillete fiscal": si el resultado fiscal es deficitario durante varios meses consecutivos, el Congreso tendrá un plazo limitado para corregirlo. De no hacerlo, se activará automáticamente el "shutdown", paralizando actividades no esenciales del Estado, congelando gastos nuevos, suspendiendo contratos, prohibiendo nuevas contrataciones y frenando transferencias discrecionales a las provincias. Durante el período de shutdown, altos funcionarios, incluyendo al presidente, vicepresidente, legisladores y ministros, no percibirán salario.
Esta medida busca enviar una señal de compromiso con el equilibrio fiscal y la presupuestación responsable. Sin embargo, se plantea la potencial colisión con el presupuesto anual aprobado, que podría ser superavitario o deficitario, y la posibilidad de que el Congreso modifique estas leyes con la misma mayoría requerida para el presupuesto.
Se subraya la importancia de los consensos con los gobernadores, especialmente de cara a la presentación del presupuesto para 2027 en septiembre. Se menciona que esta iniciativa podría ser una respuesta a leyes consideradas fiscalmente desequilibrantes, como el financiamiento universitario.