El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, se dirigió a los ciudadanos de Ceuta en medio de la crisis migratoria, afirmando que "toda España está con ellos". Fue recibido con abucheos e insultos por parte de algunos presentes, quienes lo acusan de las políticas migratorias y la reunión con Argelia.
Sánchez calificó los hechos ocurridos en Ceuta como un "ataque y violación de la integridad territorial de España", prometiendo utilizar "todos los resortes del Estado" para garantizar la seguridad y la convivencia en la ciudad autónoma. Aseguró el compromiso del gobierno con el presente y futuro de Ceuta.