Se discute la postura de Pedro Sánchez frente a las demandas de aumento de inversión en seguridad por parte de países como Estados Unidos (representado por Trump) y la Unión Europea.
Sánchez se muestra reacio a aumentar la contribución española, adoptando una postura de "rebelde" frente a las exigencias de otros líderes como Macron y Meloni.