La vicepresidenta Victoria Villarruel expresó preocupación por el "estado de salud mental" del presidente Javier Milei, lo que generó un debate sobre la institucionalidad y los límites de las declaraciones públicas de funcionarios.
Se cuestiona si la vicepresidenta debió realizar estas declaraciones a través de redes sociales en lugar de utilizar canales institucionales. Algunos argumentan que, si bien puede haber diferencias, las formas importan y que una funcionaria de su rango debería actuar con mayor cautela.
Se recuerda que Milei ya había realizado declaraciones polémicas en el pasado, como la campaña con una motosierra, y que fue votado por el pueblo a pesar de esas actitudes. Sin embargo, se señala que ahora, como presidente, sus acciones tienen consecuencias diplomáticas graves.
Se debate si la vicepresidenta tiene la obligación de denunciar o llamar la atención sobre ciertas actitudes del presidente, incluso si eso implica un riesgo personal o político. Se menciona el caso de Chacho Álvarez como ejemplo de renuncia por dignidad institucional, y se compara con la situación actual de Villarruel.