La transición de gobierno en Colombia con Abelardo de la Espriella se presenta compleja, con un margen de victoria estrecho y sin mayorías en el Congreso. A diferencia de Perú, De la Espriella es un "outsider" con pocas curules, lo que dificultará su agenda política, especialmente si busca una "nueva política" sin transacciones ni cuotas burocráticas.
Las prioridades inmediatas incluyen la seguridad, un desafío en el contexto colombiano, y la gestión de crisis heredadas del gobierno de Gustavo Petro: un posible Fenómeno del Niño con riesgo de apagones, una crisis en el sistema de salud y una crisis fiscal con un Estado endeudado.
La oposición, liderada por el Pacto Histórico, anticipa un escenario hostil, llegando a anunciar su no asistencia a la posesión presidencial. Se critica la irresponsabilidad de algunos políticos en la región, especialmente en un contexto de violencia recrudecida y asesinato de precandidatos.