Ceuta y Melilla, enclaves españoles en el norte de África, son puntos clave para migrantes que buscan asilo en la UE. Melilla fue ocupada en 1497 y Ceuta, tras pertenecer a Portugal, pasó a la monarquía hispánica. Ambas ciudades permanecieron bajo soberanía española tras la independencia de Marruecos en 1956, a pesar de que Marruecos las reclama como parte de sus fronteras naturales.
El caso fue llevado ante la ONU en 1975, pero la organización rechazó reconocerlas como territorios pendientes de descolonizar.
Históricamente, Ceuta fue un puerto comercial estratégico. Hoy, su ubicación las convierte en puntos de alta tensión migratoria, con acusaciones de España y la UE hacia Marruecos por relajar controles fronterizos como presión diplomática.