La ciudad de Ceuta ha visto una repercusión internacional tras la oleada de migrantes ilegales. Como medida preventiva, numerosos comercios, incluyendo supermercados y grandes cadenas, decidieron cerrar sus puertas temporalmente. Establecimientos esenciales como las farmacias permanecen abiertos pero con medidas de seguridad reforzadas.
Esta decisión de los comercios, aunque no responde a una confirmación oficial de saqueos generalizados, se toma ante el temor a que ocurran. La situación en Ceuta ha generado una problemática considerable debido a la presión migratoria.