La situación de las hijas de Wanda Nara y Mauro Icardi en Italia se describe como la de víctimas en una guerra de pareja, utilizando un robo en la casa como excusa para continuar la disputa.
Se califica la situación como "aberrante" desde lo humano, y se explican los casos de restitución internacional como tristes, donde los padres llegan a límites desesperados.
Se expone el conflicto de intereses: Wanda desea que sus hijos sean criados en Argentina, mientras que Mauro busca que no sea así, argumentando abuso de autoridad por parte de la justicia argentina.