Se critican las posturas de Javier Bardem y otros referentes de la izquierda, asociándolas con el "buenismo" y teorías conspirativas, como la vinculación de la crisis en Ceuta con Israel o Netanyahu.
Se cuestiona la lógica de culpar a Israel o a figuras políticas específicas por eventos de inmigración, argumentando que se desvía la atención de las verdaderas causas y responsabilidades.
Se plantea la necesidad de entender las consecuencias de un gobierno que gestiona mal, independientemente de las ideologías, y se señala que la crítica a la política de Pedro Sánchez en España se centra en su gestión y no en su ideología per se.