Se critica la gestión del gobierno de izquierda en España, liderado por Pedro Sánchez, señalando problemas de corrupción y una situación económica que, si bien muestra crecimiento, aprieta a la clase media.
Se argumenta que, a pesar de las cifras macroeconómicas positivas, los españoles de a pie sienten que la situación no mejora y que las decisiones del presidente son demasiado complacientes y lentas ante crisis como la de Ceuta.
Los ciudadanos expresan la necesidad de una mano más dura y critican la falta de defensa de la propiedad privada y el trato preferencial hacia los inmigrantes, en contraste con las dificultades que enfrentan los propios españoles para acceder a servicios básicos como la atención médica.