El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, calificó la situación en Ceuta como una violación de la integridad territorial de España y acusó a las mafias de tráfico de personas de aprovecharla.
Se discute si la operación fue tolerada o impulsada por autoridades marroquíes con fines de presión política, en el contexto de la reivindicación de Ceuta como ciudad marroquí. Se estima que casi 60 jóvenes han fallecido en esta operación, generando pánico en los habitantes de Ceuta y una crisis humanitaria y política.
Italia ha decidido suspender el acuerdo Schengen como respuesta, lo que representa una medida significativa dado que este acuerdo garantiza la libre circulación en la Unión Europea.