La gobernabilidad en Perú bajo Keiko Fujimori se presenta como un desafío complejo, a pesar de que cuenta con un tercio de control en el Parlamento.
La reconfiguración del sistema político peruano, con una doble instancia legislativa (Cámara de Diputados y Senado), hace más difícil la destitución de un presidente.
Fujimori deberá construir consensos y gestos políticos en los primeros días para asegurar la gobernabilidad, en un contexto donde los gobiernos ya no disponen de la tradicional "luna de miel".